Sería
cansino comentar, una vez más, lo mucho que ha influido Grand Theft Auto
3 en el mundo de los videojuegos desde su lanzamiento y su éxito absoluto
de ventas en 2001, como también lo sería, aunque esto no es una
revista de cine, hablar de la magnificencia y la calidad de El Padrino, una de
las mejores películas de toda la historia. Pero ambos, uno como modelo
a seguir y otro como fuente de inspiración, se han unido para dar forma
a uno de los juegos más esperados de este año, El Padrino, la adaptación,
muy a su pesar, de la película por la que será recordado Francis
Ford Coppola.
Como ya habréis podido imaginar, El Padrino es
un juego de acción que toma como modelo Grand Theft Auto. Nos encontramos
en la Nueva Yotk del año 1945, recién terminada la Segunda Guerra
Mundial, donde cinco grandes familias, predominando la Corleone, dominan cada
uno de los barrios de la ciudad. Nosotros somos un joven que se está metiendo
en líos, pero nuestra madre, siempre preocupada de nosotros después
de
que
nuestro padre fuese asesinado por Sollozo años antes, le pide al Padrino,
en el día de su boda (donde comienza la película), que por favor
cuide de nosotros. Vito Corleone no puede negarse a atender una petición
el día de la boda de su hija, por lo que envía a Luca Brassi, el
más fiel y mortífero de sus matones, para enderezar nuestra vida
o, mejor dicho, encauzarla por los caminos de la familia Corleone.
Un sistema implementado
en el juego será el denominado Pressure-Point Targeting System, lo que
viene a ser algo así como un sistema de puntería por punto de presión,
que nos permitirá apuntar a ciertos puntos en concreto del cuerpo de los
enemigos de una forma más fácil de lo normal, con lo que podremos
disparar en los hombros, en una pierna, en la cabeza, en el pecho o en cualquier
otra parte del cuerpo, dependiendo de lo que nos interese en cada momento. De
esta forma, si por ejemplo un enemigo tiene un rehén que nos impide dispararla
abiertamente podremos apuntarle a ciertas otras partes del cuerpo como la pierna
si le necesitamos vivo o directamente a la cabeza si no nos sirve para nada.